Se não sentires a poesia, se não sentires a beleza de uma obra, se uma história não faz com que queiras saber o que acontece a seguir, então o autor não escreveu o livro para ti.
segunda-feira, 16 de março de 2020
domingo, 15 de março de 2020
Terra de Sonhos - Jiro Taniguchi
CAPÍTULO 1 Ter um cão
CAPÍTULO 2 E agora... um gato
CAPÍTULO 3 A vista do jardim ... e três gatos
CAPÍTULO 4 Alguns dias a três (com a sobrinha)
CAPÍTULO 5 A Terra Prometida (subida ao monte maciço do Annapurna, no Nepal, e o tchango, leopardo das neves)
Ver mais em
https://osrascunhos.com/2017/02/24/terra-de-sonhos-jiro-taniguchi/
sábado, 14 de março de 2020
Os Guardiões do Louvre - Jiro Taniguchi
P17 Crítica turismo de massas
P23 Vitória de Samotrácia
P43 Lembrança de Mortefontaine - Camille Corot
P49 Dama da Pérola - Camille Corot
Túmulo de Philippe Pot
Jardin de Daubigny
Auvers-Sur-Oise (30 km de Paris)
Campos de trigo de Van Gogh
P91 Paris, 1939, Jacques Jaujard, diretor dos Museus Nacionais, responsável pela ocultação das obras de arte do Louvre em Chambord (sudoeste da França) para não caírem nas mãos dos alemães
quarta-feira, 8 de janeiro de 2020
Cândido - Voltaire
Vai Cândido em busca de Cunegundes, da comprovação de que para todo o efeito há uma causa, de que este é o melhor dos mundos de que tudo o que acontece é porque tem um objectivo positivo.
Como na BD, nas aventuras de Cândido, o ingénuo, o puro, ninguém morre apesar de quase todas as personagens terem sido mortas ou estropiadas ao longo da obra.
Amigo de filósofos e de criados, Cândido não advoga ideais religiosos, políticos ou mesmo nacionalistas.
Na obra, qualquer das personagens sofreu horrores mais terríveis do que as outras. Com uma extrema facilidade passa das situações mais favoráveis (El Dorado) para as piores (forca), perde e acha riquezas e amigos.
Voltaire ridiculariza reis, nações, clérigos, judeus, muçulmanos, papas, bispos, etc.
Cândido, atingido o final, alcança um dos seus objectivos: encontra Cunegundes. No entanto, esta está feia, abatida, degradada e sem o interesse que motivou o herói e o arrancou do El Dorado, onde poderia ter acabado, apesar do tédio. Casa com ela e ficam a viver numa quinta, com os dois filósofos, criados fiéis e antigos, um frade que se transformou em turco e uma velha sem uma nádega.
O efeito atingido por todas as causas da obra pareceu-lhes, a princípio, vão porque se sentiram entediados e com saudades das aventuras (ou desventuras) ou causas. Afinal, em conclusão, este não se revelou o melhor dos mundos. E só o ideal do trabalho, árduo e alienante, os livrou do tédio.
Cândido ou o Optimismo
Voltaire
sexta-feira, 20 de dezembro de 2019
El hombre sentimental - Javier Marías
Hörbiger
Nunca llegaré a extremos como los de Hörbiger, que aunque interviniera en Madrid hace cuatro temporadas en el papel de Otello, cantaba sobre todo a Wagner, y sobre todo Tristan y Tannhäuser dentro de Wagner. En los últimos años de su carrera alardeaba de sus proprias excentridades, y contava muy ufano que precisaba dormir once horas, cambiarse de ropa cuatro veces diarias, bañarse tres y hacer dos el amor para sentírse mínimamente a gusto.
Pero su verdadera manía y su verdadero drama era que no podía salir a escena si veía, oculto tras el telón un minuto antes del inicio de la representación, que había una sola buraca sin ocupar. Hörbiger obligaba a los empresarios a alzar el telón cinco, siete, diez, doce y hasta quince minutos más tarde de la hora programada a fin de dar tiempo a los rezagados y poder así ver colmados el patio de butacas y los palcos. Hörbiger tenía por costumbre insistirnos incansable y groseramente a los demás cantantes y al director de orchestra para que nos cercioráramos de que entregábamos las invitaciones a personas que no dejarían de acudir bajo ningún concepto o cuidarían de que alguien fieira en su lugar. Y, no contento con esto, exigía a los empresarios que tuvieran en los pasillos del teatro a no menos de una quincena de empregados o contratados que en caso de apuro, y si tras el cuarto de hora de aplazamiento aún quedaram sitios vacíos, pudieran irrumpir en la sala y eliminar las lagunas sin dilación. El drama de Hörbiger se fue agravando más cada temporada, pues tras haber sido un auténtico genio en su juventud y un artista de inconmensurable talento en su madurez, durante los últimos años fue perdendo a marchas forzadas la voz y el arte, y a cada representación que daba atraía a menos público, con lo que poco a poco iba ampliando el plazo de admisión de los rezagados (los cuales, por su parte, ya conocedores de la manía de Hörbiger y reacios a participar de la consabida espera, llegaban cada vez más tarde, cerrando así el círculo vicioso) e incrementando el número de empleados o contratados que debían estar listas para intervenir y ocupar a una orden los asientos irremediablemente desocupados.
En sus últimas actuaciones cuentan sus compañeros de reparto que más de la mitad del aforo estuvo ocupado no sólo por falsos aficionados o gañanes alquilados y por los contados espectadores de los anfiteatros e los que se invitó a bajar para enfurecimiento de quienes habían pagado los precios más altos, sino por los propios acomodadores, porteros, encargadas del guardarropa, mujeres de la limpieza y aún taquilleras, cuyo concurso se hizo tan necessario y urgente que ni siquiera les dio tiempo a sustituir sus uniformes, batas y trajes de faena por algo más presentable. Un día, en Munich, no lejos del escenario estival de sus mayores triunfos wagnerianos, el gran Hörbiger puso punto final a su increíble carrera de manera tan consecuente como inesperada: cuando, ya cuarenta y cinco minutos después de la hora señalada para el comienzo del Otello de Verdi, asomó una vez más su ojo enrojecido por la abertura del telón y, con la ayuda del pequeño telescopio japonés del que a veces se valía para inspeccionar las salas de más vastas proporciones, divisó con horror un hueco en la fila antepenúltima, justo al lado del pasillo lateral derecho, en todo el teatro resonó una nota agudísima que nadie ha podido nunca repetir y para la que la palabra gemido - cuentan - es una pobre definición. Supongo que ese postrer e irredento asiento vacío acabó de trastornarle el ya muy alterado juicio, pues lo cierto es que, disfrazado como estaba de Otello, con la cara pintada de negro, la peluca abundante y rizada, los ojos y los labios agrandados por el maquillaje, el pendiente en la oreja y el telescopio en la mano, el grandioso Hörbiger salió a escena, descendió hasta el patio de butacas, lo atravesó con paso decidido ante el asombro del público ya encrespado, y se sentó en aquella única butaca acusadora, completando de este modo el aforo que había sido su perdición. Cuando el director de la orquesta en persona fue a buscarlo y con buenas palabras, con mucho tacto, trató de hacerle comprender que debía volver al escenario para iniciar la representación y le aseguró que se saldría de inmediato a la calle a invitar a cualquier transeúnte para que ocupara su lugar, Hörbiger, totalmente enajenado y sin reconocer a su antiguo compañero, empezó a gritar que él había pagado su entrada para ver y oír al divino y que en modo alguno abandonaría su puesto ni cedería a un intruso su localidad, conseguida con tanta fatiga tras ahorrar durante meses y hacer cola durante días ante las taquillas de aquel teatro intolerable. Y ya era más que hora, chilló indignado, de que se acabara la burla y empezara la función. Sus colegas Iago, Casio, Roderigo y Montano no tuvieron más remedio que arrancarlo por la fuerza, en medio del amotinamiento del público, de aquella butaca tan lejana y lateral. Desde entonces Hörbiger no ha vuelto a actuar. No sé dónde está ahora, y prefiero no imaginármelo, porque temo que sea en algún lugar donde tal vez le animen a dormir sus once horas indispensables y le permitan bañarse y cambiarse de ropa cuántas veces desee, pero en el que quizá le resulte difícil hacer dos el amor.
El hombre sentimental - Javier Marías
O narrador diz que os seus sonhos são cansativos porque acorda sempre antes de terminarem.
Conta que sonhou com 3 rostos, que viu realmente, há quatro anos, numa viagem de comboio: um homem que sentado à sua frente parece observar a paisagem, contudo observa apenas a sua imagem espelhada no vidro da janela; um outro, sentado diagonalmente, que olha sempre em frente; uma mulher sentada entre os dois homens cujo rosto apenas consegue ver quando o comboio dá uma guinada e o cabelo que lhe tapava o rosto se agita: parece aflita por algum motivo!
Num sonho, diz a uma mulher que se deve viver uma vida rica para se ter uma morte digna. E ela faz parte dessa vida e deverá assistir à sua morte.
A solidão do narrador enquanto famoso cantor de ópera: igual à dos caixeiros-viajantes, sempre de cidade em cidade e de hotel em hotel.
O narrador, conhecido por Leon de Nápoles, esteve há 4 anos, em Madrid, para cantar o Cassio, no Otello, de Verdi.
A dificuldade de distinguir o que sonhou e o que sucedeu.
Em sonhos apenas, é capaz de cantar Wagner.
Numa noite, no hotel conhece Dato, o acompanhante de Natalia, esposa de Manur, banqueiro e empresário de Bruxelas.
O cantor vivia há um ano com Berta.
Dato, por obrigação, e Natalia assistem aos ensaios de Leon. Quando ele parava, Dato ia fumar e Natalia juntava-se a Leon, numa certa proximidade. Aqueles foram dias extraordinários. Pela primeira vez, León não se sentiu só ou triste numa grande cidade. E durante dias saíam os três. Uma noite, conheceu Manur. Foi uma das 3 ou 4 vezes que o viu. E desejou aniquilá-lo.
Há 3 semanas, o marido de Berta escreveu a Leon a dizer que ela tinha morrido na sequência de uma queda nas escadas, quando carregava livros que Leon lhe tinha deixado e que ela lia avidamente. A Leon, tal morte afigura-se indiferente.
Leon receia que seja para Natália apenas um substituto do irmão que lhe fazia companhia por Madrid antes de ir para Nova Iorque.
Depois imagina o que acontece quando Natalia vai com o marido para o quarto de hotel, ao fim do dia, durante toda a semana em que saiu com ela e com Dato, durante o dia.
Conta a Natalia a infância e juventude controlada pelo tio que o criou depois da morte da mãe e ela diz-lhe, mais tarde, que esses seus relatos a atraíram por serem parecidos com a vida que ela leva com Manur.
Leon descreve a relação com Berta, mulher bela e interessante, mas que já não o motiva. Recorre por vezes a prostitutas.
Nesse dia Manur está mais desejável: Leon observa o início dos seios dela, pela primeira vez. Deseja tanto Natalia que lhe liga para o quarto, mas como quem atende é Manur, ele desliga e contrata uma prostituta, Paulina, com quem não faz sexo, porque só quer é conversar para se acalmar.
Manur confronta Leon na manhã seguinte e diz-lhe que não deve ousar querer mais do que a simples amizade com Natalia.
Natalia troca Manur por Leon: Natalia acaba por se farta de Leon e parte.
Dicotomia: amor ideal requerido por Namur ou real tido por Leon!
quarta-feira, 6 de novembro de 2019
Os Indiferentes - Alberto Moravia
Leo Merumeci, um homem de negócios de boa aparência e poucos escrúpulos, é amante de Mariagrazia, uma viúva burguesa que cultiva as aparências mas vive há muito acima das suas possibilidades. Merumeci está mais do que farto de Mariagrazia, mas, como pretende aproveitar-se do dinheiro que esta lhe deve para deitar a mão à propriedade da família, vai adiando a ruptura, enquanto seduz a sua filha, Carla. No dia em que comemora o seu 24º aniversário, a jovem dispõe-se a ceder, achando que qualquer mudança poderá atenuar, por pouco que seja, o sufocante tédio da sua vida presente. Michele, o irmão de Carla, percebe as intenções de Leo e tenta agir como se o odiasse, mas está demasiado consciente de que tudo o que o rodeia apenas lhe inspira uma patológica indiferença. A mesma que o leva a ir-se deixando enredar nos jogos de sedução de Lisa, "amiga" da mãe e ex-amante de Leo, pela qual não consegue sentir nem desejo nem repulsa.
http://jardimdeepicuro-apollonivs.blogspot.com/2011/09/os-indiferentes-de-alberto-moravia.html
“Os Indiferentes”, de 1929, é o primeiro romance do escritor italiano Alberto Moravia.
No panorama cultural fascista na Itália, Moravia destacou-se por uma escrita extremamente realista e amarga diante da hipocrisia humana e das relações de aparências de uma classe média falida. Enquanto a propaganda do regime totalitário indicava uma imagem de família consistente, moralmente irretocável, o autor deteve-se nas entranhas desse microcosmos para perceber a fragilidade dessa instituição e, acima de tudo, mostrar a sua incapacidade de reação. A representação de família, em “Os Indiferentes”, é de uma trupe de personagens caricatas, que atuam cada uma dentro do seu papel, ao mesmo tempo que o seu pensamento revela quem realmente são.
http://obviousmag.org/fragmentos/2017/os-indiferentes-de-alberto-moravia-as-mascaras-hipocritas-de-uma-cena-familiar.html#ixzz64Y6lc6Na
http://jardimdeepicuro-apollonivs.blogspot.com/2011/09/os-indiferentes-de-alberto-moravia.html
“Os Indiferentes”, de 1929, é o primeiro romance do escritor italiano Alberto Moravia.
No panorama cultural fascista na Itália, Moravia destacou-se por uma escrita extremamente realista e amarga diante da hipocrisia humana e das relações de aparências de uma classe média falida. Enquanto a propaganda do regime totalitário indicava uma imagem de família consistente, moralmente irretocável, o autor deteve-se nas entranhas desse microcosmos para perceber a fragilidade dessa instituição e, acima de tudo, mostrar a sua incapacidade de reação. A representação de família, em “Os Indiferentes”, é de uma trupe de personagens caricatas, que atuam cada uma dentro do seu papel, ao mesmo tempo que o seu pensamento revela quem realmente são.
http://obviousmag.org/fragmentos/2017/os-indiferentes-de-alberto-moravia-as-mascaras-hipocritas-de-uma-cena-familiar.html#ixzz64Y6lc6Na
sexta-feira, 11 de outubro de 2019
Os Loucos da Rua Mazur - João Pinto Coelho
Na nota de autor que encerra o livro, João Pinto Coelho escreve: “No dia 10 de Julho de 1941, em Jedwabne, pequena cidade do nordeste da Polónia, um grupo de cidadãos, na sua maioria cristãos, reuniram à força os seus vizinhos judeus na praça principal e, num festim de violência, conduziram-nos até um celeiro próximo que incendiaram, queimando vivas centenas de pessoas, incluindo muitas crianças. Nos dias que se seguiram, sucederam-se as pilhagens e apagaram-se para sempre os traços seculares da presença judaica na cidade“. Mas, apesar de o livro ter a ver com esses momentos da história ocorridos há oitenta anos, é um livro de ficção.
A narrativa decorre em Paris no início deste século e acompanha alguns meses da vida de Yankel, um velho judeu cego proprietário da Livraria Thibault. A rotina da sua vida de livreiro com a presença de Fidelia, a actual companheira que faz dos seus dias “maratonas de leitura”, de Armand, o cão, para além dos dias da semana na livraria, é interrompida pela visita de Eryk. Eryk que Yankel não vê desde 1941, fora seu amigo de infância e é actualmente um escritor famoso em Bruxelas, sob o nome de Paul Lestrange. Este reencontro há muito ansiado tem agora a urgência da vida que está quase a chegar ao fim. Eryk quer escrever o seu último livro, quer acabá-lo, mas para isso precisa das informações que só o seu amigo Yankel tem, apesar de cego e que ele não foi capaz de captar. Isso obrigá-los-á a recordar a infância e a terra natal no nordeste da Polónia, na segunda metade dos anos 30 e nos primeiros anos dos anos 40 do século passado, quando a sua terra – “o círculo perfeito” – era habitada por uma comunidade dividida entre judeus e cristãos. Vivienne, a mulher de Eryk e sua editora, será o elo de ligação entre os dois homens.
É clara, desde o início, a tensão entre os dois velhos polacos. Os seus diálogos são cínicos, mordazes, percebe-se que há questões por resolver, que há um ajuste de contas, mas por fim Yankel acede em contar para um gravador a sua história na primeira pessoa, a qual depois será reescrita e editada por Eryk e Vivienne. O/A leitor/a vai assim acompanhando entre a Polónia e Paris o desenrolar da história dos dois amigos e de Shionka, a jovem muda filha de Dreide, a bruxa da aldeia. E fica desde logo preparado/a para um crescendo na narrativa, pois se o preâmbulo e os primeiros capítulos são sobre a inocência, o final será obsceno.
Almerinda Bento, 4 de agosto de 2018, in esquerda.net
Almerinda Bento, 4 de agosto de 2018, in esquerda.net
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